MONITOREO DE CARBONO

La medición del flujo de dióxido de carbono (CO2) sobre ecosistemas permite la determinación de la cantidad carbono que es secuestrado (asimilado) por las plantas a través de la fotosíntesis. Su registro continuo permite el análisis de la variabilidad diaria, estacional e interanual. Tomando en cuenta las variaciones en las condiciones ambientales, fenológicas y de manejo, es posible de investigar el impacto de las variaciones en esas condiciones sobre el flujo neto de carbono. Las mediciones del flujo de CO2 se lleva a cabo usualmente junto con mediciones del flujo de vapor de agua (H2O), que permiten estimar la evapotranspiración del ecosistema, es decir la transpiración del canopeo y la evaporación de agua procedente del suelo y de la superficies vegetales mojadas.

La estimación de estos flujos se realiza con el método de flujos turbulentos. El sistema consiste básicamente de un anemómetro sónico, capaz de medir la velocidad del viento en los tres ejes cartesianos ortogonales y de un analizador CO2/ H2O, que mide las concentraciones de estos dos gases. El anemómetro y el analizador son instalados sobre un soporte a una altura entre pocos metros y decenas de metros; la altura determina junto con otras variables, el tamaƱo del área fuente de la que se está tomando información.

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